Lo que aprendí en esta sesión de familia en Barcelona.

Cada vez que miro fotos antiguas, me transportan a recuerdos muy concretos que por alguna razón han tomado gran importancia en mi vida. Como esos días de verano en los que mi abuela nos venía a visitar al pueblo donde pasábamos todo el verano, y nos traía una bolsa de chucherías y juegos o puzzles. Recuerdo pasarme horas tumbada en la hamaca del balcón trasero después de comer, con el olor de la ropa limpia secándose y de las toallas de la playa, jugando con esos juguetes o leyendo mientras las golondrinas sobrevolaban las casa. Recuerdo a mi abuela con sus vestidos de verano llenos de flores y colores, no muy predispuesta a acompañarnos a la playa pero finalmente algún día venía y después nos invitaba a un helado. Me vienen a la cabeza esos paseos por el bosque cuando el sol bajaba, siempre hacíamos la misma ruta hasta aquella iglesia abandonada que la naturaleza se había comido, y de mientras, por el camino, cogíamos moras que con un poco de suerte llegarían a casa y haríamos mermelada. Pero nunca llegábamos a hacer mermelada...

Mi hermano tiene en una pared de su casa una fotos de él con 1 o 2 años subiéndose a un tobogán mientras mi abuelo lo sujeta para que no se caiga. Yo no existía por entonces pero esa foto me trae todos esos recuerdos de mis veranos, el pueblo... y mi yayo, que hace ya 20 años que nos dejó...

En las sesiones de familia no voy tan solo tras la sonrisa bonita, la pose adecuada... eso llega de manera natural.

Voy por las sensaciones y las emociones que grabarán ese día en tu recuerdo. Voy a por las risas de los más pequeños, las miradas de orgullo de los padres, las aventuras juntos, las caras de sorpresa al haber descubierto algo. Todo eso es lo que en unos años, miramos las fotos y nos transportan a nuestros recuerdos del pasado.

Este fue el día que me encontré con Lilia y sus papás para pasar una tarde divertida. Lilia jugó, bailó e incluso cantó! Y yo solo pienso en haber sido testigo de una tarde juntos que en unos años, al contemplar estas fotos, recordará como aquella tarde de verano en Gracia que pasó con sus padres y esta chica que le hacía fotos (y jugaba también!).

Al menos, yo la recordaré como ese día que la conocí, tan loca y divertida, y que nos hicimos amigas, y que me cogió la mano al final de la sesión y el mundo se paró.